Cuando una empresa invierte en Facebook, o cualquier otra red social, quiere ver resultados, quiere que su dinero produzca algo: más dinero o más clientes.
Engagement. Compromiso. Estas son las palabras mágicas y esto no lo da los números de fans, si no los propios fans. Y lo más importante, Facebook quiere que quede claro y por eso (al igual que Google) la red social cambia su algoritmo para que solo aquellas páginas que de verdad apuestan por sus fans tengan un mayor alcance.
El Edgerank mide la afinidad, el peso y el tiempo; y en base a estas normas Facebook mostrará nuestras publicaciones en el Time Line de nuestros seguidores. Pero si esto solo os parecen palabras, veamos casos prácticos.
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